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Uno de los grandes frutos de nuestra Comunidad de oración Hijos de María Santísima, es el Instituto Religioso Hijas de María Santísima. Esta es una obra inspirada por el Espíritu Santo y dada a la Virgen María para ser puesta en el corazón del Rvdo. Padre Darío Bencosme.

El 8 de mayo del año 2012, en el Santuario Mariano de Lasallette, Francia, mientras el Padre Darío Bencosme celebraba la Eucaristía, recibió la inspiración de nuestra Santísima Madre, de invitar a la joven Sandra Ramírez Mosquea, quien ya había estado discerniendo su consagración por un periodo prudente, a que se arrodillara para comunicarle el Espíritu Santo y así entregarla a ella en consagración.

Al término de la peregrinación, el Padre pudo contactar que otras jóvenes tenían las mismas inquietudes vocacionales con condiciones muy similares. Esas dos jóvenes fueron Beatriz Figueroa y Roselyn Moreta, quienes un año más tarde, en una Peregrinación a Tierra Santa, en la que las tres primeras participaron, el mismo 8 de mayo, en la Capilla de la Anunciación, en Jerusalén, decidieron hacer un acto de consagración personal y definitivo.

De tal manera se hizo posible iniciar formalmente el Proyecto de vida religiosa Hijas de María Santísima y el día 21 de mayo, dos de las jóvenes se trasladan a vivir en comunidad, en la que sería su nueva casa de residencia y más tarde, el día 27 del mismo mes, reciben alegres a la tercera joven.

A medida que pasan los días, la vida en comunidad ha ido tomando la forma que el Espíritu Santo ha inspirado, tanto en la vida de oración de las jóvenes, como en las reglas y estructura de formación religiosa, académica y humana de las mismas.

Desde ese momento nuestra Congregación ha estado recibiendo a aquellas jóvenes llamadas por Dios a pertenecer a este proyecto.

San Marcos 3,13-15 dice: ”Subió al monte y llamó a los que Él quiso: y vinieron donde Él. Instituyó doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos….”

El Padre Darío dijo una vez: “Estos versículos son muy conocidos dentro de la Iglesia y muy reflexionados en orden a fundamentar y explicar la razón de la llamada y de sus implicaciones. Llamó a los que Él quiso. Lo hizo no porque alguien se lo sugiriera sino porque Él quiso. Es decir, privilegió a ese grupo de hombres al escogerlos para que estuvieran con Él. Estar con Él es el primer propósito de su llamada y el primer momento en el proceso del discipulado”.

Por medio de este nuevo estilo de vida, las jóvenes entregan por completo su vida a Cristo y lo hacen siguiendo un proceso integral de evangelización que tiene como objetivo, hacia lo interno, la unión plena con Cristo y hacia lo externo la transformación de la sociedad en la que han sido llamadas a expresar su vocación.

Las Hijas de María Santísima cultivan una espiritualidad diocesana y sirven en comunión, en obediencia a su superior y al obispo de su respectiva diócesis. De igual manera pueden ejercer sus conocimientos universitarios en la medida que las circunstancias lo requieran. De hecho seguirán un proceso de formación profesional con ese fin.

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