Especial de Semana Santa

Especial de Semana Santa

Este es el inicio de una semana diferente a todas las semanas del año, es el inicio de la Semana Santa y debe ser vivida como nos exhortaba el Papa Benedicto XVI en su homilía del Domingo de Ramos del 2012,  que reinen particularmente en este día (aunque nosotros les exhortamos que sea todo este tiempo), dos sentimientos: la alabanza, como hicieron aquellos que acogieron a Jesús en Jerusalén con su «hosanna»; y el agradecimiento, porque en esta Semana Santa el Señor Jesús renovará el don más grande que se puede imaginar, nos entregará su vida, su cuerpo y su sangre, su amor. Pero a un don tan grande debemos corresponderlo de modo adecuado, o sea, con el don de nosotros mismos, de nuestro tiempo, de nuestra oración, de nuestro estar en comunión profunda de amor con Cristo que sufre, muere y resucita por nosotros.

Los fieles católicos nos preparamos para vivir en esta Semana Mayor, dos tiempos litúrgicos especiales, el final de la Cuaresma, desde el Domingo de Ramos hasta el Miércoles Santo y el Triduo Pascual, que comienza con el Jueves Santo y termina con la vigilia de resurrección del Sábado Santo.

Los antiguos Padres de la Iglesia han visto un símbolo de todo esto en el gesto de la gente que seguía a Jesús en su ingreso a Jerusalén, el gesto de tender los mantos delante del Señor. Ante Cristo – decían los Padres –, debemos deponer nuestra vida, nuestra persona, en actitud de gratitud y adoración. En conclusión, escuchemos de nuevo la voz de uno de estos antiguos Padres, la de san Andrés, obispo de Creta: «Así es como nosotros deberíamos prosternarnos a los pies de Cristo, no poniendo bajo sus pies nuestras túnicas o unas ramas inertes, que muy pronto perderían su verdor, su fruto y su aspecto agradable, sino resistiéndonos de su gracia, es decir, de él mismo… Así debemos ponernos a sus pies como si fuéramos unas túnicas… Ofrezcamos ahora al vencedor de la muerte no ya ramas de palma, sino trofeos de victoria.

Permanezcamos en oración y vivamos intensamente este tiempo en el que actualizamos el misterio de nuestra redención.

Editado por: Editor COEHMS 27/03/18

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